Entré pacheco a un temazcal en Palenque y esto fue lo qué pasó

Un tradicional baño de temazcal era una de las pocas experiencias que me faltaban vivir en la vida y ahora orgullosamente puedo decir: ¡logro desbloqueado!

Me había hospedado en Cabaña Safari con mis compas, porque la vibra de ese lugar siempre nos ha gustado.

Ahí mismo en el hotel tienen el cuarto para realizar los baños, el cual no rebasa el metro y medio de altura es muy parecido a un iglú.

Así que mis cuates y yo decidimos tomarlo, no sin antes darnos un buen toque con un gallito pues ya anteriormente nos habían comentado nuestros conocidos que así “sí se siente la experiencia”.

El ritual comienza desde que se hace la ofrenda y el altar al Rey Pakal, una reverencia y listo entras al baño de vapor.

Una vez dentro nos enteramos que no tiene duración, me explico: pues “dura lo que tiene que durar” y son precisamente 4 ciclos los que conforman todo el proceso.

La neta como estaba pacheco no tuve noción del tiempo, pero a ojo de buen cubero le calculo que fue alrededor de una hora.

En cuanto comenzó el baño empecé a sudar tal cual puerco en granja.

La encargada de realizar las oraciones y el baño colocaba piedras calientes junto con las infusiones de hierbas, lo que provocaba más calor y vapor a la vez.

No me van a creer, pero llegué a sentir cómo se abrieron cada uno de los poros de mi cuerpo para secretar una gota de sudor en cada uno, sin excepción.

Al mismo tiempo hubo un punto donde sentí que ya no podía aguantar más pues la sensación de calor en mi cara me estaba asfixiando (No literal) y vaya es normal, estaba ¡yo pacheco! Mis sentidos estaban exaltados, pero entendí que todo era mental, por lo que poco a poco traté de equilibrar mi mente y alma y dejar de pensar en cosas externas.

Debo aceptar que a la mitad del ritual hubo un momento donde me “perdí” donde mi mente estaba viajando a un lugar desconocido, donde sólo había tranquilidad y paz, era como dormir despierto sin presiones o sabiendo que no habría una alarma que interrumpiera ese sueño.

Mi “viaje astral” fue disminuyendo a la medida en que iba acabando el ritual de temazcal, eso sí, recuerdo que uno de mis amigos pidió salir del “iglú” sin embargo se lo negaron porque como ya dije, todo era psicológico, así que le pidieron que se recostara en posición fetal ¿y qué creen?

Ahí en el suelo en un rango de aproximadamente 10 centímetros el ¡aire es fresco! Literalmente es oxígeno para tu cuerpo 🤣


Cuando acabó el ritual debo de confesar que me sentí liberado, sin exagerar puedo decir que me desintoxiqué, me sentía más limpio que nunca pese a estar bañado en quién sabe cuántos litros de mi propio sudor.

Al salir Cabaña Safari nos ofreció fruta y agua, que la neta nos vino muy bien para seguir con la energía que sentíamos y también no te voy a mentir nos sirvió como monchis.

Mis compañeros se adelantaron a su cabaña para tomar una ducha, asearse, yo que sé, hacer sus cosas pues, pero yo me quedé hablando con la mujer quien hizo las oraciones y el ritual y muy amablemente y sin pedírselo se ofreció a darme un masaje en la espalda, ya que era una buena manera de terminar todo el ritual. No sé si mis chakras se abrieron o qué, pero sentí que me quitaron mucho estrés que tenía acumulado.

Entrar a un baño de temazcal pacheco es una de esas experiencias que debes hacer por lo menos una vez en tu vida, o al menos yo sin problemas lo volvería hacer.

Si en tu visita a Palenque te interesa tomar uno de estos baños te dejo el Facebook Cabaña Safari para que hagas alguna cotización o te pongas en contacto con ellos 👇